Varados
Varados
Auto Retrato
Colado perruno
A veces extraño un cartel que diga, milanga con fritas por dos pesos….
No camina por nuestros túneles
Si no camina en nuestros túneles. Si no va a nuestras escuelas. Si no lo curan en nuestros hospitales. Si no usa nuestras bibliotecas. Si sus hijos no estudian con nuestros hijos. Si no utiliza nuestro sistema de pensiones. Si todo esto ocurre ¿qué legitimidad tiene para administrar nuestra salud, nuestra educación, nuestras ciudades, nuestra cultura, nuestras universidades, nuestras pensiones?
Ayer y hoy la respuesta es igual. ¡No tienen ninguna legitimidad! La separación de su realidad con la de los transeúntes de túneles lo exime de vivir bajo las mismas leyes.
Esta situación política además de precaria es irracional. Los modernos ya se ocuparon de explicar el por qué de esa locura. ¡Es suicida entregarle las armar a un gobierno de hombres que se consideraban divinos y, por tanto, exonerados del dominio de la ley!
La igualdad jurídica consiste, precisamente, en que el sometimiento a la misma ley sea real. La formalidad sólo es importante para las ceremonias. Pero en los túneles se lleva lo tangible.
¿Cómo puede haber un sujeción meramente formal? Privilegios. Eso se llama privilegios. Sólo si sos privilegiado te puedes dar el lujo de sancionar leyes que luego no te incluyen en el “público objetivo”.
Por ejemplo, recorta la inversión en la educación de tus súbditos porque tus hijos siguen con su tutor aristocrático privado. Otro ejemplo: ¿puede alguien entender el valor que tiene un libro de una biblioteca pública cuando nunca ha leído uno? No, no puede. Por eso no duda en recortar los fondo para ahorrar el precio de dicho libro.
Dicho de un modo más actual: creer que es un gesto de tranquilidad anunciar un rescate billonario de la banca y luego irse a ver un partido de fútbol, no es estupidez es la manifestación palmaria del privilegio de otra realidad.
La cuestión es que hoy vivimos en un sistema económico-político que no sólo permite, sino también legitima la compra de privilegios. Entonces cabe preguntarse, como si no supiéramos la respuesta, ¿qué racionalidad puede haber en dejarnos gobernar por los privilegiados? Ninguna, no tienen ninguna.
Otra del Rastro de Madrid…
Sentido homenaje a mis botas. Después de tres años me han dejado reventadas hasta la última gota, cuando nadie hubiera dado más de 5 minutos, cuando me acompañaron cientos de kilómetros, cuando las moje en la nieve, o las asé al sol, cuando las insultaron, cuando se las compré a un chino, cuando ni siquiera tenían marca, cuando no dicen donde las fabricaron, cuando no tienen cámara de aire, etc… Pero han muerto puestas. Ahora las reciclan en algún basurero cercano. Olé, estas botas.
En esa pequeñita calle se fuga….
Bilbao…
Positano stairs….
ahí va…
Villa San Michele - Capri