Callao
Callao
¡Hey! ¡Pilas! Que viene un fin de semana por delante para dormir y construir castillos.
Toc, toc, ¿esta justicia como se saca?
La perplejidad es un fenómeno muy particular. Es como un aturdimiento que emana del asombro. Tanto nos descoloca de nuestro tierno y rígido lugar en el mundo que, al perder las referencias, no entendemos y dudamos de la veracidad del acontecimiento.
En una cultura donde predomina la obsesión por lo “reinventado”, ¿es posible concebir la perplejidad sin estar medida por algo fantaseosamente nuevo? Pareciera que no. Lo viejo bien guardado está en sus arcones. Es catalizador de nostalgia, pero ya no de perplejidad. Algunos se reirán pensando cómo podían utilizar este trasto para escuchar música, comunicarse, viajar, moverse, cocinas, etc. Pero na más.
En este contexto, es un acto de resistencia analógica presenciar como un niño de pocos años se queda ojiplático cuando dispara la cámara y no puede ver la fotografía al instante.
Cuando da vuelta la cámara, la golpea (toc, toc), y pregunta: ¿y como se saca la foto? -me transportó hasta lo más profundo de la violencia tecnológica. Mi intuición fue querer explicarle. Pero, ¿qué referencias le podía dar como para que entendiera el concepto “película fotográfica”? Ninguna. Imperé el silencio. Sólo le expliqué cómo funcionaba.
Curado de su perplejidad mi pequeño amigo asumió en 1 milésima de segundo que este artículo fabuloso de la técnica con palancas y botones era digno de divertimiento. Aquí una breve muestra del mundo visto desde poco más de 50 cm del piso y en analógico.
Ahora pensando a la distancia sobre esto me explico con mayor claridad que me ocurre cuando leo textos “des-arcón-ados” de filosofía política en los que se asumen como dadas premisas en torno a la justicia que hoy dejan perplejos a los esquemas de nuestros sistemas políticos. La pena es que carecemos de la espontaneidad para asumirlas y ponernos a jugar con ellas.
Ejemplo con palancas y botones: el que toma del otro algo para garantizar su supervivencia, no está robando, porque no puede existir propiedad sobre la vida ajena.
La perplejidad me llevaría a las puertas de atrás del sistema político, la golpearía (toc, toc), y le preguntaría al guarda: ¿esta justicia como se saca?
Metro Callao
El Rastro…nunca me voy a aburrir. Por cierto, otra de una bicicleta.
Callao
Recópolis….
La muy ella con su casa señorial y su humildad a prueba de balas…
Entre las maderas de los bancos florecen las mejoras ideas….